
El profesor sueco Hans Rosling, especialista en relacionar los cambios sociales con la salud pública y el crecimiento económico, contaba en su brillante conferencia en TED (que comparto al final del post) como quiso poner a prueba el conocimiento de sus alumnos, antes de comenzar una de sus clases, con la siguiente encuesta:

Para ello eligió combinar países en los que la diferencia de cifras fuera de casi el doble: de forma que no elegir la opción correcta se deba al desconocimiento y no a cualquier tipo de sesgo estadístico.
Sorprendentemente los alumnos tuvieron una media de aciertos de 1,8 sobre 5. Un resultado que Hans, con mucho humor, califica como peores a los que obtendría de media un chimpancé (2,5): si se le pusiera una banana en cada opción acertaría por pura probabilidad la mitad.
Esta anécdota le permitió extraer una inspiradora conclusión...
Los resultados tan bajos no se deben al desconocimiento de los alumnos sino a ideas preconcebidas.
Ideas preconcebidas, como, por ejemplo, la de que el consumo debe estar vinculado a niveles de ingresos... cuando resulta que, hoy en día, la clase alta consume muchos productos de la marca del distribuidor ("marca blanca") y también viaja en aerolíneas low cost.
Estas decisiones tomadas en base a falsos tópicos puede ser la razón por la que tantos productos (se calcula que cada año se lanzan al mercado 30.000 productos nuevos de los que 27.000 fracasan) no llegan a cumplir los 3 años de vida. Por ello resulta tan crítico disponer de las mejores estadísticas y datos posibles con los que plantear las acciones que mejor satisfagan a nuestro target; a su situación y cambiantes estilos de vida. ¡Que nada te detenga!
Tengamos los pies en el cielo!!!

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