Lecciones de un Director de Orquesta


El pasado 20 de septiembre tuve la suerte de asistir en Madrid a la conferencia de Alan Buribayev, Director de la Filarmónica de Dublín, en ESADE, en la que compartió su experiencia liderando y conduciendo un grupo tan talentoso y heterogéneo como el que compone una orquesta.

De sus palabras pueden extraerse valiosas lecciones para la gestión de equipos de trabajo aplicables al mundo empresarial:

Alan destacó que a la hora de comenzar a trabajar con un grupo la primera impresión que se transmite es la más importante; ya que el equipo está expectante por la incertidumbre de lo que va a encontrarse y el líder debe conseguir ganarse la confianza del equipo.

En caso de salvar esa primera fase comienza la parte de trabajo más productiva y en la que más se avanza. Por lo que se debe tener muy claro el mensaje que desea transmitirse: la capacidad de los componentes del grupo para asimilar nuevos métodos y conceptos es limitada.

Muchos líderes tratan de comunicar demasiadas ideas y eso termina por generar confusión. Para tener éxito se debe ser capaz de transmitir un mensaje claro y conciso.


Pero, gestionar un grupo tan talentoso y heterógeneo (cada músico proviene de un lugar del mundo distinto y dispone de unas circunstancias y valores culturales diferentes) resulta complicado porque siempre surgen diferencias en cuanto a puntos de vista para cuestiones concretas.

Los músicos no suelen mostrarse abiertos a correcciones o a que se dude de lo que ellos llevan tantos años considerando que es lo correcto. Por ello, el director debe escuchar y saber conciliar los diferentes putos de vista, no puede pensar que es el único que tiene la razón porque de esa forma solo conseguirá chocar frontalmente con parte de su equipo, siendo entonces imposible conducir al grupo en la misma dirección.

El director no puede pensar que es el único que marca el tiempo, debe ser capaz de dar libertad en momentos determinados y saber inspirar a su equipo para que desarrollen su talento.


Sin embargo el líder, en momentos determinados, debe asumir la responsabilidad que se le presupone y tomar decisiones para mantener la confianza y el compromiso de su equipo.

Por ello es fundamental que el director disponga de un conocimiento profundísimo de la materia que está dirigiendo y disponga de datos e información con la que justificar sus decisiones. El grupo tiene que ver que esas decisiones no responden a un capricho sino que existe a una justificación tangible detrás.


La mayoría de consejos para liderar equipos se plantean para conseguir el éxito. Sin embargo, resulta inevitable el tener que enfrentarse a situaciones complicadas en las que las cosas no han funcionado como se esperaba. En estas ocasiones resulta fundamental que el director sea lo más AUTO-CRÍTICO posible; ya que muchos problemas pueden haber sido causados directa o indirectamente por él: puede, por ejemplo, que la orden no haya sido clara o no se haya en el momento oportuno.

Ser capaz de asumir los errores y la responsabilidad cuando se cometen será vital para mantener la confianza del grupo.


Estoy seguro de que estas lecciones de liderazgo resultarán muy inspiradoras en el mundo empresarial.

Recordemos que un buen líder debe aunar un CONOCIMIENTO PROFUNDO de la materia en que se trabaja, CARISMA para disfrutar de la confianza del grupo y PSICOLOGÍA y mano izquierda para motivar y conducir en la misma dirección a profesionales con tanto talento y formación pero que proceden de países y culturas diferentes.

Aprende del joven Alan Buribayev que la labor de un líder es fundamental para llevar a un grupo a conseguir su objetivo. Sé inspirador y aprende a transmitir esa motivación con la que obtener lo mejor de uno de los miembros de tu equipo. ¡Que nada te detenga!

Tengamos los pies en el cielo!!!


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